El Solitario (la versión que se juega en GozoGozo es la variante Klondike) es sin duda el juego de cartas más jugado de la historia de la informática — no gracias a un casino ni a un editor de juegos, sino a Windows.
El origen exacto del juego sigue siendo incierto, pero los primeros rastros documentados se remontan a finales del siglo XVIII, en el norte de Europa — probablemente Alemania o los países escandinavos. El juego se llamaba entonces "Patience", un nombre todavía usado hoy en varios países europeos, especialmente en el Reino Unido. El nombre resume bien la experiencia: superar una cuadrícula requiere método y... paciencia.
La variante que conocemos hoy (7 columnas, mazo, fundaciones por palo) tomó el nombre de Klondike a finales del siglo XIX, en referencia a la región homónima en el Yukón, Canadá, escenario de una famosa fiebre del oro. Los buscadores de oro, aislados durante largos meses, jugaban a esta variante del Solitario para pasar el tiempo — el nombre ha quedado asociado al juego desde entonces.
El punto de inflexión decisivo del Solitario llega en 1988, cuando Wes Cherry, entonces becario no remunerado en Microsoft, programa una versión digital del juego en pocas semanas. Las cartas están dibujadas por Susan Kare, la misma artista responsable de los iconos originales del Macintosh. Microsoft integra el juego en Windows 3.0 en 1990, oficialmente para familiarizar a los usuarios con el mouse — arrastrar y soltar, hacer clic en el objetivo — en una interfaz gráfica todavía nueva para muchos.
El éxito supera con creces ese objetivo pedagógico: ya en 1994, Microsoft reconoce internamente que el Solitario se había convertido en la aplicación más usada de todo Windows, en todas las categorías.
Preinstalado en prácticamente todas las versiones de Windows desde 1990, el Solitario se considera hoy el juego de cartas con mayor número total de partidas jugadas en la historia humana, simplemente gracias a su presencia por defecto en cientos de millones de computadoras. También pasó al lenguaje cotidiano: la expresión "pausa de solitario" se convirtió, en los años 90, en sinónimo de pausa improvisada en la oficina.