El juego Verdadero o Falso de GozoGozo incluye deliberadamente varios mitos muy extendidos. Aquí van algunos de los más persistentes, y por qué son falsos.
Es probablemente el mito geográfico más repetido del mundo. En realidad, la Muralla es demasiado estrecha para distinguirse a simple vista desde la órbita terrestre, a diferencia de infraestructuras más anchas como ciertas autopistas o zonas urbanas. Varios astronautas, incluidos chinos, lo han confirmado públicamente tras sus misiones.
Esta idea es tan popular que se ha convertido en una expresión común para burlarse de un olvido. Sin embargo, estudios de comportamiento han demostrado que los peces de colores pueden retener información durante varios meses, incluyendo reconocer formas o ritmos asociados a la comida.
La expresión tiene su equivalente injusto para los murciélagos. En realidad, la mayoría de las especies ven perfectamente bien — usan la ecolocalización como complemento a su vista, especialmente útil en la oscuridad total, pero no porque sean ciegos.
Este mito probablemente viene de una confusión con un comportamiento real: las avestruces sí bajan la cabeza al suelo para voltear sus huevos en el nido, lo que puede dar la ilusión de que la entierran. Ante un peligro real, su reacción es correr (pueden alcanzar 70 km/h) o tumbarse en el suelo para pasar desapercibidas.
Esta suele sorprender: un desierto se define por su falta de precipitaciones, no por su calor. Bajo esta definición científica, la Antártida es en realidad el desierto más grande del mundo — un desierto de hielo, pero desierto al fin y al cabo, mucho más extenso que el Sahara.
Lo que hace que estas ideas erróneas sean tan resistentes es que se repiten desde la infancia, a menudo sin cuestionarlas nunca. Ese es precisamente el objetivo del modo Verdadero o Falso: forzar una pequeña pausa antes de validar lo que uno cree saber.